Entrevista con Elena Gayo – Conservación de arte urbano

Elena tiene un proyecto apasionante, conservando efímeras obras de arte urbano con el rigor profesional de una restauradora. Los viajes urbanos -aunque sean en forma de traslados diarios- nos permiten el lujo de vivir el arte de cerca…

¿De dónde sale el interés en el arte urbano y cómo decidiste conservar estos trabajos?

Después de más de veinte años de ejercicio profesional, con arte antiguo y contemporáneo y quizá por esa sensibilidad cultivada por el tiempo, empecé a fijarme detenidamente en los graffitis que veía por la calle y sentí curiosidad por la manera en que se repetían por la ciudad. Cada persona que escribe crea una línea de puntos que marca su trayecto personal, su forma de vivir y conquistar su espacio. Empecé a profundizar en estas huellas y poco a poco llegué del graffiti al arte urbano.

Realmente, no me propongo conservar nada de lo que hay en la calle, simplemente mi perspectiva, al analizar lo que veo, es la de una Conservadora, porque es mi filtro personal. Es lo que me lleva a pensar que tarde o temprano el arte urbano y el graffiti van a tener que ser narrados en un museo porque forman parte de nuestra cultura.

¿Cómo y dónde encuentras inspiración y los trabajos más interesantes?

Realmente yo no creo nada, soy una mera observadora. Aunque pienso que todos tenemos capacidad para crear y mi formación es puramente artística. He hecho cosas en la calle con pegatinas, pero no dejan de ser experiencias personales. No me lo tomo en serio, no soy constante.

El hecho de ver obras artísticas en la calle hace que nos fijemos más en los detalles, mientras andamos. Cuántas veces pasamos por el mismo sitio sin fijarnos como son los edificios. Realmente el arte urbano no son esas macro fachadas que ahora están de moda y que han llegado por la necesidad de encontrar nuevas vías para dar salidas profesionales a artistas. El arte urbano está a nivel de calle, a escala humana. Es accesible.

La bici te permite el lujo de acercarte al arte urbano y explorar los espacios urbanos. ¿Algunas recomendaciones para exploradores interesados en Madrid u otras ciudades?

El arte urbano es reflejo de una experiencia que se vive en la ciudad. Vivir la calle de una forma personal.  Lejos de las zonas organizadas del centro hay lugares que parecen inexplorados, abandonados y que aportan sensaciones que se pueden traducir en experiencias artísticas. ¿Quién no ha hecho una colección personal de piedras o conchas de una playa?  La ciudad ofrece esa misma posibilidad, solo necesita explorarla. Cambiar la mirada.

¿Qué retos o resistencias encuentras a la hora de realizar tu trabajo, por ejemplo, por parte de artistas, ayuntamientos o propietarios? 

Por ahora, el trabajo es teórico, a través del grupo de trabajo que coordino en el grupo español del International Institute for Conservation (GE-IIC) que es una asociación sin ánimo de lucro y en la que nos unimos profesionales que tenemos las mismas inquietudes. El primer paso que se ha dado es la creación de un primer borrador de código deontológico, que pone de manifiesto que el arte urbano tiene unas características particulares y que no puede ser sacado de la calle o restaurado sin permiso del artista.

Realmente, sólo he tenido una experiencia con un ayuntamiento, el de Madrid, para la conservación de la firma de un graffiti de Muelle, el primer escritor de graffiti de Madrid, de finales de los 80, en la época de la Movida Madrileña. No sólo  colaboró el ayuntamiento en su recuperación, sino que se recibió el apoyo de la Comisión de Patrimonio del s. XX del Ministerio de Cultura y la colaboración de la Escuela Superior de Restauración, que llevó a cabo su restauración con los alumnos de 3º de Grado. Se consiguió poner a todo el mundo de acuerdo, incluido el propietario del muro, que es la parte fundamental.

Explícanos más cómo trabajas. En tu foto pareces una Ninja, perfectamente vestida de negro. ¿Cuáles son las técnicas de conservación y difusión? 

Lo de ser una Ninja de la restauración, es una broma entre compañeras de profesión, por lo difícil de la tarea en la que nos metemos, y también, por qué no, una puesta en escena de performance urbana. Es una broma hacia el mundo del graffiti que espero sea bien recibida, porque se hace desde el respeto. El graffiti vulnera los límites de la legalidad, en un juego de rebeldía y la restauración documenta este hecho como una iniciativa crítica hacia la sociedad organizada.

Las técnicas son las que se ajustan a los daños observados en pintura mural, con el agravante de que los muros están en el exterior. No todo lo que hay en la calle se puede y se debe conservar, porque para eso lo primero que tienen que hacer los artistas es utilizar mejores técnicas y unos materiales más estables. Algunas obras conseguirán instalarse en la memoria colectiva y habrá iniciativas para conservarlas, pero nada de lo que se hace ahora mismo  llegará al siglo XXII, lo único que se puede hacer es ralentizar su desaparición y que sobreviva a la generación que las creó.

El arte urbano es muchas veces efímero y su realización requiere dotes de sigilo, planificación y se lleva a cabo en muchas ocasiones de forma nocturna. Muchas artistas prefieren mantener su identidad en secreto. ¿Cómo te acercas a estos colectivos?

Sí, el arte urbano tiene sus reglas y un componente importante de activismo. Esa parte crítica que todos tenemos y los artistas han encontrado la manera de hacérnosla llegar a su manera. La crisis económica y los recortes en cultura han sacado a la calle un buen número de gente formada en bellas artes, que buscan su camino. El mundo del arte, las galerías y las ferias, cada vez más elitistas, no facilitan mucho las cosas para una sociedad tan competitiva.

¿Algunas historia curiosa, algún encuentro especial que quieres compartir? 

He vivido con verdadera emoción el conocer a artistas que no son conocidos físicamente y ver cómo nadie repararía en ellos por su aspecto. Verlos actuar es una experiencia especial. Realmente eres consciente de los límites que nos pone la sociedad y los que, de paso, nos ponemos nosotros mismos.

Muchas gracias, Elena! 

Aquí encontraréis una informativo de RTVE2 sobre Elena y el Observatorio de Arte Urbano…

 

Foto Elena

Elena García Gayo

Titulada en Conservación Restauración de Bienes Culturales. ESCRBC de Madrid. Especialidad pintura. 1989. Titular de la plaza de Conservadora-Restauradora en el Servicio de Patrimonio de la Diputación Provincial de Ciudad Real, desde 1990.

Paralelamente es coordinadora del grupo de trabajo de Arte Urbano del grupo español del International Institute for Conservation of historic and artistic works, GEIIC. 2015-2016

Principal impulsora de la Plataforma Muelle, para la conservación de la firma de Muelle de la calle Montera de Madrid.

Crea y administra el Observatorio de Arte Urbano y los distintos recursos generados desde el Observatorio: convocatoria participativa Objetivo Muelle, la revista especializada y digital del Observatorio de Arte Urbano, Mural Street Art Conservation, la cual edita y dirige.

Co-Comisariado de la Exposición documental: Registros de Arte Urbano 8 en el Centro de Exposiciones de la Diputación de Ciudad Real. 2010

Organiza, con el grupo de Arte Urbano del GE-IIC, el 1er VINCULARTE. Encuentro abierto sobre Arte Urbano, en La Casa Encendida de Madrid. 2016